Cheetos presenta su nuevo sitio
Diviértete en el nuevo blog de Cheetos
Hay productos que, inevitablemente, han formado parte de nuestras vidas. Los recordamos desde que tenemos uso de memoria e, incluso, si nos ponemos a pensar en ello, han pasado con nosotros momentos inolvidables. En este caso hablo de un snack omnipresente en nuestras fiestas de cumpleaños o mismamente cuando nos encontrábamos entre amigos picoteando algo cuando éramos pequeños: los Cheetos.

Cheetolog
Muchos hemos sido verdaderos adictos a estos snacks de queso. Pero no es algo que se haya quedado atrás en nuestros recuerdos, sino que seguimos consumiéndolos aún a día de hoy. Yo soy adicto a bajar a la tienda que hay a la vuelta de la esquina de mi casa y comprar un surtido de patatas fritas, mis cheetos de toda la vida (ahora con mucha mayor variedad que antes) y unos refrescos.
Vuelvo a casa y abro la bolsa. Entonces es mi momento de respiro. Por un momento, me olvido de todas mis preocupaciones. Todo se vuelve sencillo. Sólo me dedico a dejarme llevar por esa gula sana y de estar comiendo algo que se me antoja de forma relajada. Entonces, procuro acompañarlo de una buena peli, un programa de televisión interesante (cosa un tanto difícil últimamente, aunque no imposible) o un videojuego al que me encuentre viciado en esos momentos.
Sin embargo, de un tiempo a esta parte he sido mucho más práctico. He de reconocer que me he vuelto perezoso con el paso de los años y me gusta tenerlo todo a mano, por lo que compro una decena de bolsas de cheetos y las tengo almacenadas en casa para cualquier ocasión que se me antoje. Además, desde que tengo mi nueva televisión de 42 pulgadas en casa, los amigos me salen hasta de debajo de las piedras para pasar tardes enteras de entretenimiento. Es en ese momento cuando más me alegro de mis compras previsoras. Unas aceitunas, varios bowls con cheetos, algún otro fruto seco, unas cervezas… y ya tenemos un plan perfecto en un momento.
Seguir leyendo »